Descubre nuestro modelo de gestión forestal sostenible y cómo trabajamos para adaptar el ecosistema mediterráneo a los retos del cambio climático.
El superdepredador de nuestros cielos. Las escarpadas montañas de Buixcarró ofrecen el territorio perfecto para que esta majestuosa ave anide y cace. Su presencia es un indicador de la excelente salud de nuestro ecosistema.
El ave más rápida del planeta. Sus espectaculares vuelos en picado son un tesoro de observar. Cuidamos celosamente las zonas de nidificación en las paredes rocosas para proteger a las crías durante la primavera.
El gran señor de la noche. Esta gigantesca rapaz nocturna utiliza los densos pinares para descansar de día y cazar al caer el sol. Nuestras cámaras de fototrampeo nos permiten estudiar sus hábitos sin molestarles.
Estos elegantes y pacíficos herbívoros son jardineros naturales. Al alimentarse del sotobosque, ayudan a clarear la vegetación, reduciendo el riesgo de incendios y manteniendo el bosque transitable y sano.
Astuto y adaptable. El zorro juega un papel crucial en el control de plagas de roedores en la finca. Su pelaje rojizo se camufla perfectamente con los tonos ocres de la tierra de la Sierra de Mariola.
Uno de los mamíferos más esquivos y difíciles de avistar. La tranquilidad de nuestra reserva privada y la prohibición de la caza han permitido que este pequeño gran felino encuentre un refugio seguro para prosperar.
Las incansables trabajadoras de Buixcarró. A través de nuestras colmenas ecológicas y el jardín apibotánico, protegemos a estos polinizadores que son absolutamente vitales para la reproducción de toda nuestra flora.
Una de las mariposas más vistosas de la península. Su compleja oruga depende de plantas muy específicas del sotobosque. Proteger el estrato bajo del bosque es garantizar la danza de estas mariposas en primavera.
Un indicador de agua limpia. El mantenimiento y creación de pequeñas charcas naturales en la finca permite que anfibios como este sapo puedan reproducirse con éxito tras las intensas lluvias otoñales.
El árbol rey de Mariola. Resistente al fuego y a las sequías, la encina es el pilar fundamental de nuestro bosque. Sus bellotas alimentan a incontables especies durante los duros meses de invierno.
El gran colonizador verde. Capaz de crecer en suelos pobres, este pino es clave para evitar la erosión de las laderas. Gestionamos su densidad para prevenir incendios y dejar que la luz llegue al suelo.
El toque de color del bosque. Este arbusto de hojas perennes regala unos llamativos frutos rojos en otoño, siendo una fuente vital de alimento para aves y mamíferos cuando escasean otros recursos.
Una especie endémica y joya de nuestra botánica. Sus propiedades medicinales son conocidas desde hace siglos, y su floración tiñe el monte, atrayendo a miles de insectos polinizadores esenciales.
El alma aromática del bosque. Estas plantas resistentes a la sequía tapizan los suelos pedregosos de Buixcarró. Son la base de la alimentación de nuestras colmenas ecológicas que ayudan a la polinización local.
Un milagro de la naturaleza. Aunque diminutas y frágiles, los bosques maduros de nuestra finca albergan raras especies de orquídeas terrestres que requieren suelos muy puros y libres de químicos para florecer.
Ya seas un centro escolar, un amante de la montaña o un fotógrafo profesional, la naturaleza te está esperando. Reserva tu visita o solicita más información sobre nuestros programas de conservación.
Trabajamos a diario en la Restauración Ecológica y la Conservación de las Especies, y los Paisajes de la Serra de Mariola.
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